Más allá del cielo
Una vez miré al cielo y me sentí pequeño.

Salida del Sol en la tierra
Si alguna vez miras a las estrellas y por casualidad piensas o imaginas lo que allí arriba ocurre sientes una profunda inmensidad, como si más allá de ti se extendiese todo, como si pudieses escuchar cómo se mueve la galaxia, cómo chocan planetas o cómo muere una estrella en lo más profundo de la oscuridad. Pocas cosas son tan maravillosas como nuestro universo. Si dicen que el mar es un completo desconocido, el espacio es un océano interminable.
Es difícil poder imaginar si realmente todo lo que allí arriba sucede es tal y como vemos en miles de fotos de los satélites… ojala pudiese verlo con mis propios ojos. Supongo que cualquiera ha pensado en ello alguna vez. Galileo Galilei desarrolló un simple pero increíble objeto para acercarse aún más al cielo, todo hombre apasionado, a lo largo de la historia, ha mirado siempre hacia las estrellas como símbolo de la inmensidad, como razón de ser y recordar que no se encuentra abandonado en el gigantesco vacío.
La astronomía es fascinante, sus fenómenos son a la vez llamativos y aterradores, increíbles y maravillosos. La última teoría sobre la expansión del universo establece que el universo se expandirá empujado por una energía llamada “Energía oscura” hacia la infinidad. Es ese sentido de eternidad el que siempre ha buscado el hombre, algo que va más allá de su propia razón y entendimiento pero que, como decía Pascal, “El corazón tiene razones que la razón no conoce”, porque en nuestro interior siempre hemos sabido que hay algo más allá de nosotros… ese inconmensurable espacio es el objeto visible de una maravilla que se le escapa al hombre, de un sitio donde deleitar la mente y sobrecogerse ante la impotencia del ser humano para con esos fenómenos. El simple observador encuentra cosas que en lo cotidiano son apenas apreciables. Mirar en el cielo es muy semejante, es mirar sin buscar nada en concreto, porque mires donde mires siempre hay algo que observar y es entonces, sólo entonces, cuando sientes esa inmensidad en tu corazón… en ese momento tu boca se tuerce en una sonrisa, realmente te sientes pequeño.

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