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El libro de los Hombres

“Las comparaciones son odiosas.”

Sin duda es una frase conocida por todos y odiada por muchos, quizá porque en parte sea verdad, o quizá porque sea la sentencia que mueve este dichoso mundo. La valoración tiene siempre un paso previo de comparación en el que asignamos una anotación ó estado que diferencia a ambas cosas y que nos permite distinguir una de otra. A partir de esto y mediante un cierto criterio, podemos establecer un valor para aquello que comparamos, partiendo siempre de lo que conocemos de aquello que usamos como elemento de medida. Esto no es algo de ahora, sino que ha traído de cabeza durante muchos siglos a pensadores y no tan pensadores

En resumidas cuentas, mi intención es hacer una comparativa… Libros. Esos objetos rectangulares con finas capas de un rugoso material pálido con ciertas manchas de una grasienta resina oscura distribuida de una curiosa forma ordenada a lo largo del mismo. Puede que haya oído otras definiciones pero, ¡comparaciones a parte!

Es curioso si lo piensan que los libros tienen una estrecha relación con las personas, de hecho cuentan cosas de ellas y son estos mismos quienes crean dichos maravillosos objetos. Muchas veces, al ir por la calle, miro a las personas y pienso “Cada una de ellas encierra una historia distinta que contar, una vida distinta que podría narrarse como una aventura, ó un cuento, quizá una tragicomedia, ó puede que sólo alcance a unas pocas tragedias.”. Tales pensamientos me empujaron a escribir esto, a imaginar que cada persona es muy similar a un libro, un libro que puede narrar grandes historias. No es muy difícil derivar las primeras conclusiones:  Sin duda existen gran variedad de libros, hay libros de aventura, hay libros de suspense, libros extraños, libros que nunca leerías, libros aburridos, libros interesantes, algunos enganchaban demasiado, libros para partirse de risa, libros encantadores, otros que te hacían soñar y algunos que te marcaron para siempre. Libros de infancia, libros de juventud, de tiempos menos jóvenes y otros que tienen ya mucho que contar. Ningún libro es igual a otro, ni hay ediciones repetidas. Sin embargo, existen elementos comunes entre ellos: todos, por supuesto, tienen una pasta o portada que sirve de presentación y que es siempre lo primero que uno observa del libro. Es, digamos, la primera impresión. Muchas veces este elemento es determinante a la hora de decidirse por un libro u otro. En general, también todos poseen un índice que marca cada parte en la que está dividido el mismo y donde se organiza un poco el transcurso de la historia que dentro se narra. Por supuesto hay elementos que también determinan a un libro y no es para menos la consideración de su tamaño. Hay libros que tienen amplias y extensas cosas que contar, por lo que abarcan un mayor volumen de páginas, mientras que otros son más sencillos porque poco tienen que contar hasta el momento. Es curioso pensar, llegados a este punto, que precisamente son los libros gordos, los que más tienen que contar, los que solemos rechazar en primera instancia. Más curioso es si aplicamos su dual entre los hombres…

"La realidad supera con creces la ficción"

"La realidad supera con creces la ficción"

Existen libros que perdurarán por siempre en la memoria, otros sin embargo jamás se conocieron. Cuántas veces se ha dicho la frase “Toda masacre comienza con una quema de libros”; la simple historia nos lo ha demostrado. Ciertos libros son fuente de conocimiento a otras generaciones, otros simplemente cuentan historias. Algunos con pocas palabras cuentan mucho, otros que a muchas palabras cuentan muy poco. Vidas enteras se han escrito, testimonios de vidas encerradas entre papeles con pastas como tapas de madera en las que se guardan los recuerdos. Libros que muchas veces recitamos de memoria o que han mermado en nuestra mente sencillas frases acogedoras, dueño de las letras que condenado se ve a llevarlas por menos que le guste pero que sabe que “Lo escrito, escrito está” porque al igual que la vida, un libro no se puede cambiar, porque entonces dejaría de ser libro que encierra lo que nunca se debe olvidar, aquello que lo forma como tal y que ya pasa a ser de él una parte personal. Así, entre libros y personas el camino es tan estrecho como el fino hilo que recoge las páginas, es el relato de una vida y unos hechos que nos sobrecogen y nos llegan al corazón, los libros son el camuflaje de una persona real que ha dejado parte de sus huellas impresas en el papel, a merced de aquellos que lean un poco de él entre líneas. Más allá de esos libros, están los verdaderos “Libros”…los libros de los hombres, que son la verdadera identidad, las verdaderas páginas de aquellos objetos que descansan en nuestras repisas y que almacenan en su interior un poco de aquellos que un día plasmaron parte de sí mismos para deleite de otros. Tanto para éstos cómo para los que aún no se han vuelto en parte de papel, en todos siguen residiendo miles de historias, de “páginas” que nos transportan entre puertas de los mundos personales donde, más  allá de la fantasía, cabe la realidad.

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  1. Príncipe
    8 Junio 2009 a las 3:28 pm | #1

    Me ha encantado, sinceramente. Maravillosa y cuidada redacción como siempre primo. Cuanta razón en todo, te paras a observar a la gente por la calle o en el metro, gente en silencio, pero sus cabezas no paran de funcionar, de vivir sus propias historias. Todos formamos parte del libro de la vida en definitiva.

    Personalmente me he leído libros muy gordos, trilogías… de todo, pero también he de mencionar el maravilloso libro de “El caballero de la armadura oxidada” nunca un libro tan fino me llenó tanto. Lo recomiendo.

    Leer sin duda te da más, como decía aquel anuncio de televisión para promover la lectura entre los jóvenes. Yo creo que el fallo de que no se lea tanto entre los jóvenes viene determinado por los libros tan “tostones” que te imponen leerte en la ESO o en bachillerato. Lo comparto, porque leerte determinados libros “te echan para atrás” y los jóvenes piensan que todos los libros van a ser como ese “tostón” que nunca terminaron y que pillaron el resumen de internet para el examen. Si los libros que se propusieran para el colegio fueran más amenos (aparte de algunos clásicos estupendos) la gente joven le cogería ese gusanillo a la lectura.
    PUNTO PELOTA! xD

    a seguir con esto primo, eres un crack.

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